El dromedario posee una sola joroba, en la que almacena grasa que puede utilizar cuando escasea el alimento. Sus pestañas largas, los orificios nasales que puede cerrar y sus anchas patas le ayudan a soportar arena, calor y terrenos blandos. Es capaz de conservar agua de manera muy eficiente y ha acompañado a las poblaciones humanas de regiones desérticas durante miles de años como animal de transporte y de trabajo.