El cocodrilo del Nilo es uno de los mayores depredadores de los ríos y lagos africanos. Su cuerpo está preparado para permanecer casi oculto bajo el agua y lanzar ataques rápidos, aunque también pasa largas horas tomando el sol para regular su temperatura. Las hembras vigilan el nido y ayudan a las crías a llegar al agua, mostrando un cuidado parental poco habitual entre los reptiles.