El hipopótamo pasa gran parte del día dentro del agua o cubierto de barro para mantener fresca y protegida su piel. Sus ojos, orejas y orificios nasales se sitúan en la parte superior de la cabeza, permitiéndole permanecer casi sumergido. Al anochecer sale a tierra para pastar y, aunque parece tranquilo, es un animal fuerte y territorial que se mueve con sorprendente rapidez tanto en el agua como en tierra firme.